La INCÓGNITA de un PROCESO.

L’ALTRANGE

Texto Catálogo Exposición Individual Barcelona 2008

No lo había dicho. Tampoco se podía imaginar. El taller es grande y el trabajo al “presente-continuo”. Nace un nuevo discurso. De un lado a otro, las obras se interconectan. ¿Queremos acercarnos y escucharlas? Una de ellas confiesa su historia, desgarrada de su propia identidad de tela… se ha encontrado colgada, sin destino. ¿Una separación o un divorcio más? … No, sólo un despedazar, sin importancia. Cada trozo mirándose el uno al otro, privado de explicaciones. El gesto que los manipula no dice nada. Pura estética. Sólo piensa en transformar una vida en otra. Lo tradicionalmente aceptado, ya no sirve. ¿Por qué esta tela tendría que tener el uso de siempre? ¿Por qué no darle otro empleo, otra responsabilidad, otra ilusión u oportunidad? De repente, las manos de Julián ARAGONESES cogen una parte, la une a otra y, antes de que rechiste nadie, las ata para siempre. Con mucho ímpetu, los trozos de tela dejan de ser abandonados y llegan a unirse entre ellos mismos. Poco a poco, frente a lo desolador, la voluntad de solidaridad empieza a tomar forma. Cada nudo tiene su razón de ser ya que concretiza acuerdos entre una dirección y otra. Aunque cada parte vaya por su lado, el compromiso existe y no puede desanudarse. El proceso “destructor-constructor” ha vuelto a actuar a través de las fibras sensibles de Julián ARAGONESES, avatar del dios SHIVA. Artista joven que no va a tientas probando formulas ya hechas, sino que va directamente hacia resoluciones plásticas muy maduras. Concibe sus acciones con la materia de forma inmediata para obtener resultados que atrapan. Se trata de espacios en donde la percepción va hilvanando un entramado de conexiones gracias a unos nudos que, por más gordianos que sean, ningún Alejandro Magno vendrá a cortarlos. De hecho, no deja ningún cabo suelto. Todos juegan algún papel en esta sociedad donde, tarde o temprano, algunas manos llegarán a determinar el rumbo de los cayucos perdidos. A veces, una trama de rojo ensangrentado se aparta de un fondo negro, otras veces se contrasta con otro soporte cuya trama pintada es distinta… puede ser plana, ondulada o interrumpida pero, siempre plantea una dualidad entre dos formas diferentes de “sentir” la contradicción o la complementariedad. Depende de si nuestro impulso interior se dirige hacia lo negativo o positivo. Cada atadura puede tanto detener como propulsar nuevas iniciativas. De hecho, podemos observar tensiones sostenidas en varias direcciones, sin saber hasta dónde van a llegar… porque no podemos ignorar que, por atrás, existe un punto de anclaje sometido a una fuerza descomunal que, a la vez, retiene y da valentía. Por otra parte, puede ser que Julián Aragoneses haya simplemente pretendido entregarse a los nudos para alejarse de los desnudos y desnudar mejor a algo o a alguien (¿?)